Colombia arrastra una demanda insatisfecha cercana a 85.000 profesionales de TI, y el
64 % de las organizaciones del país reporta dificultades para cubrir posiciones especializadas.
El perfil más buscado ya no es el que solo programa: es el profesional híbrido, capaz de traducir
una necesidad operativa en una solución construida y sostenida.
No tenerlo tiene precio. McKinsey estima que la deuda técnica equivale a entre el 20 % y el 40 %
del valor del patrimonio tecnológico de una empresa, y que entre el 10 % y el 20 % del presupuesto de
desarrollo termina destinado a corregirla. Las organizaciones que mejor la gestionan crecen en ingresos
un 20 % más que las que no.
En ese segmento, los perfiles que combinan criterio de negocio, ejecución técnica y
liderazgo de equipo se ubican en Colombia en bandas mensuales que van de los $12,2 millones a los
$21,0 millones, y alcanzan cerca de $24 millones en roles de liderazgo técnico, según años de
ejercicio continuo, alcance sobre infraestructura y seguridad, y tamaño del equipo a cargo.
Contar con un perfil así dejó de ser una ventaja competitiva: es, cada vez más,
una condición para no quedarse atrás.
Fuentes: ManpowerGroup Colombia y gremios del sector (brecha de talento TI, 2026) ·
McKinsey & Company (costo de la deuda técnica) · Levels.fyi (bandas de compensación, Colombia, 2026).